Empieza la guarderia III

Recordar que es el tercer articulo de la saga Empieza en la guarderia, puedes leer el primer articulo en este enlace y el segundo articulo en este otro enlace.

Qué requisitos debe cumplir la guardería

He aquí algunos de los requisitos que han de cumplir las instalaciones de los Centros de Educación Infantil de primer y segundo ciclo:

En el caso de niños menores de un año, el número de alumnos por aula no podrá exceder de 8. En el caso de los niños de uno a dos años, el tope de alumnos por aula es de 13. En los pequeños de dos a tres años, el máximo se sitúa en 20 y en los niños de tres a seis años, el número es de 25 por aula.

Una guarderia

Estos centros han de contar con un mínimo de seis salas, cada una de ellas con una superficie no inferior a 30 metros cuadrados y en las que cada alumno disponga de dos metros cuadrados.

Deben disponer de un patio de juegos de uso exclusivo al centro, con una superficie no inferior a los 150 metros cuadrados.

También deben contar con una sala de usos múltiples de 30 metros cuadrados, que puede ser usada como comedor.

La educación infantil debe ser impartida por maestros con la especialidad correspondiente. En el primer ciclo, los centros también dispondrán de otros profesionales con la debida cualificación en la atención educativa apropiada para los niños.

 

Qué aprende en la guardería

El objetivo de las guarderías es asistir lo mejor posible al niño, apoyando y completando la labor desarrollada por la familia. La finalidad es favorecer el desarrollo del pequeño, tanto psíquico como físico, hasta el momento de su ingreso en el parvulario.

De acuerdo con la edad, los espacios destinados a los niños varían, así como las actividades que se desarrollan:

Lactantes: los espacios destinados a ellos están muy protegidos. Todo cuanto se encuentra en ellos tiene los cantos redondeados y es totalmente seguro. Cada lactante dispone de una cuna sólo para él y, tanto las educadoras como el personal auxiliar, se encargan de cambiar, dar de comer y entretener al niño, haciéndole jugar sobre blandas colchonetas. Los juegos están destinados a estimular, sobre todo, sus sentidos.

Un niño pintando

De uno a dos años: los niños de esta edad disponen de espacios más amplios y a lo largo de sus paredes hay pasamanos, que ayudan a sostenerse de pie a los más inexpertos. Por la mañana, cuando el niño está en mejores condiciones para concentrarse, porque aún no está cansado, se practican juegos espontáneos y organizados, se hacen experimentos de manipulación, y los niños pintan con colores. También se hacen juegos de movimiento y conocimiento con tejidos, pelotas, cubos que encajan unos en otros, juguetes con escalerillas, túneles y recorridos de habilidad. Asimismo, se dedican muchos momentos a la narración de cuentos y a cantar. En verano, los niños juegan con arena y se les da la oportunidad de bañarse al aire libre en pequeñas piscinas hinchables.

Entre los dos y los tres años: además de desarrollar muchas de las actividades propias de los niños de uno a dos años, sería conveniente que los ya mayorcitos pudieran establecer contacto con sus futuras maestras y el parvulario al que irán dentro de poco. Esto haría que se acostumbraran y fueran tomando confianza con este nuevo ambiente.

Además de todo esto, en la guardería el niño aprende a estar en compañía de los demás y a respetar determinadas reglas. La educadora no es como la madre o la abuela, que siempre están a su completa disposición. En la guardería el pequeño debería ir aprendiendo a desarrollar su propia independencia y a esperar su turno, incluso para realizar un sencillo juego.